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Archive for Agosto, 2010

1.

Charlie Chaplin, nosso Deus e Senhor, criador de todos
os gags, vendo a nossa rigidez, a nossa militância
nas fileiras do orgulho, enviou-nos o Seu Filho bem
amado, a fim de nos salvar da parvoíce, libertar-nos
da empáfia, pondo à prova a nossa agilidade,
a nossa paciência. Servindo-se de gestos, de cinéticos
enredos, quase sem palavras, Charlot desceu à terra
e pregou pelo exemplo. Assumindo mil disfarces
e parábolas, perseguiu-nos com amor, padeceu no surdo
gelo da nossa indiferença, mostrou-nos com que modos
se suportam os maus tratos, instou-nos a romper
com o barril das enteléquias. Não é um deus de amor,
mas de conflito, o nosso Charlie. Por isso é que
Seu Filho nos soterra sob sacos de centeio, nos derruba
de escadotes, nos atira com tijolos e com tartes,
ananases aguçados; por isso nos abate com tábuas e
martelos, ou nos bole com os nervos nas portas giratórias
dos hotéis. Charlie sabe como a dor nos acrescenta,
sobrepondo novos pisos à morada interior, elevando
o sentimento à dimensão da piedade. Por isso é que
Seu Filho veio a nós, neste século de trevas, disfarçado
de ninguém e decido a instalar a confusão por onde
passa. Pois só da confusão pode nascer a liberdade.

2.

Sabei que Charlot, o nosso Salvador, abomina
sobretudo a servidão. Um só mandamento
exprime a sua doutrina: Não te prendas ao pesado.
Que significa, Não te prendas ao pesado?
Significa: Aceita a mudança e livra-te
de converter em velório o festival dos acidentes.
A vida é uma torrente de oportunidades: moeda
no chão, cigana bonita, perna de presunto,
um par de patins. Atentem nestes exemplos,
concedidos pelo nosso Salvador, e compreendam
que não é nos grandes mas nos pequenos lances
que a vida se joga e se transforma e retribui.
A desmesura é o pecado dos pacóvios.

Se o almoço te trouxe meias-solas, alegra-te
primeiro porque não as roubaste a um mais pobre
do que tu; alegra-te segundo porque foram
de graça, e só o que é de graça tem autêntico
sabor; alegra-te terceiro porque a tarde está de sol,
ou de chuva ou de neve, e nada é importante,
nada é decisivo. Neste circo dos graves,
neste palco rotativo, ri melhor quem ri a fundo
e por mais tempo. Até que a morte, de bigodes
retorcidos, nos apanhe e nos aparte do sorriso,
nos expulse do vestíbulo, nos corra a pontapé,
nos desfaça na cabeça o violino.

(2005)

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2) ¿Cuál crees que es la relación de la narrativa española con la realidad?
Naturalmente no se puede hablar de una sola forma de plasmar la realidad en la novela española de nuestros días. Hay decididamente un movimiento que no acepta las cosas y otro (espero que cada vez más minoritario) que las asume sin ningún problema. Estos últimos son los que dicen que el paraíso es El Corte Inglés, los que caen continuamente en la trampa de la sociedad de consumo y de la cultura como consumo en la era del hipercapitalismo. A esta cultura le interesa subrayar, por ejemplo, la falta de diferenciación entre alta y baja cultura, que la literatura esté invadida por los iconos del mercado, que el escritor no sea una conciencia crítica sino un elemento más del espectáculo, una más de las estrellas en el firmamento pop, además que sea el mercado el que dicte una visión de las cosas. Es el discurso de la sociedad del espectáculo, como diría Debord. Un discurso que asume todo el imaginario de las sociedades capitalistas sin ningún tipo de crítica. Eso sin contar que han asumido la publicidad como gran recurso crítico. Creo que la cultura debe ser un medio para vigilar la realidad que quiere crear ese hipercapitalismo, no para convertirse en su portavoz o en su cómplice. Por cierto, el hipercapitalismo no es sólo una concepción económica, es una concepción social y una cosmovisión.

3) Respeto tu opinión, y coincido en parte con ella, pero es un asunto muy complejo y con muchas aristas (una por escritor) y facetas (una por novela publicada en castellano durante los últimos 20 ó 30 años) como para entrar ahora a fondo en el tema. Otro día lo haremos, pero ahora estamos aquí para hablar de tu libro, o de tu trabajo narrativo. De los dos títulos de tus obras parece deducirse un claro interés por lo femenino en tu narrativa.
La mujer, como sujeto literario, es apasionante. En otros ámbitos también, claro. En realidad lo es desde el punto de vista de las nuevas formas sociales. Hay que darse cuenta que hace poco no tenían alma, ni podían votar, ni decidir sobre su vida sexual. Hay que darse cuenta también que, en el terreno de la sexualidad, en la visión de la mujer predominan los componentes machistas. No digamos nada en la sociedad de consumo donde la mujer es fundamentalmente un objeto para provocar fantasías y placer. En mi novela, se explora el lado de la maternidad, de la maternidad elegida o de la maternidad rota por la violencia. Creo que es una de las cosas más terribles que le puede pasar a una mujer, a un ser humano. Creo que cuando una mujer que ha perdido a su hijo o a su hija en un acto de violencia, es el modo más atroz de ser víctima.

5) Totalmente de acuerdo, Diego. El dolor, en efecto, es una de las preocupaciones más importantes de Mujeres que dicen adiós con la mano. He visto pocos análisis tan penetrantes como el tuyo respecto al abismo humano y su capacidad de crear dolor. La novela, por esa causa, resulta muy dura en muchos momentos, pero me ha parecido que había algún resquicio de esperanza, que aparece (es mi opinión, corrígeme si me equivoco) relacionada de continuo con la música. ¿Es la música en la novela un símbolo esperanzador? ¿Podemos decir que tu novela es nihilista, o crees que se ha dejado hueco a expectativas de consuelo?
Creo que la sociedad de consumo ha apartado el dolor. La televisión nos ofrece continuamente dolor, pero es un dolor que vemos a distancia, es un dolor que vemos en frío. Estamos creando, en este tipo de sociedad, espacios de neutralización. El dolor o es una ficción o es un espectáculo, no es algo vivo, no es algo que a nosotros nos pueda importar. Además hemos apartado la reflexión sobre el dolor, hemos neutralizado esa reflexión. Y esto, en el fondo, es una postura muy años 80, muy pensamiento o literatura ligth. Creo que ahora estamos en otra fase. Queremos mostrar el dolor de los que viven en los vertederos sociales, en los vertederos íntimos. Queremos que la gente sepa que compartir el dolor es lo más revolucionario. Y sobre todo queremos por ello que la literatura no sea un espacio de neutralización, un nicho de neutralización. Frente al pensamiento débil de los 80, debemos proponer un pensamiento fuerte y arriesgado, profundo, y de radicalidad ideológica.
En ese sentido me da miedo la utilización de dolor como sinónimo de nihilismo. En realidad el nihilismo se basa en una cosmovisión mecánica, sin alma, donde el hombre sufre un proceso de cosificación. Esa es la cosmovisión del hipercapitalismo y de la sociedad de consumo. En ese sentido, claro, mi novela no participa de esa visión: la combate. Habla de víctimas que buscan la dignidad en medio de su propia perturbación.

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